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ENSAYO BIOGRÁFICO DE JOSÉ HERAS ROLDÓS 7ª PARTE

  

    Ni Filomena ni Evaristo, conocieron las últimas voluntades que su abuelo José había trasmitido a los herederos de confianza, hasta que estos se lo comunicaron porque, entre otras cosas, dudo que Adela permitiera a sus hijos ir a ver al “tacaño” de su abuelo, ni que tuvieran ninguna relación con él. Con su padre Federico, sí tenían trato y le llamaban “papá”. Pero con el abuelo, no creo que tuvieran ni el más mínimo roce, aunque José sí sabía perfectamente, cuáles eran los nombres de sus nietos, donde vivían y todo lo referente a sus vidas. Esa herencia les vino a los hermanos Filomena y Evaristo Bofill Bonay, como maná caído del cielo.
   Narcís Verdaguer i Callís falleció el cinco de abril de 1918 (96) y Agustín Farriols i Anglada, el 7 de diciembre de 1925 (97) cuando todavía quedaba la finca de Riera Alta nº 48, a nombre de los tres herederos de confianza. Después de fallecer la usufructuaria Francisca Farriols en 1930, el único heredero de confianza que quedaba vivo, era el juez Antonio Codorníu Tarrés. Éste, junto al abogado Francisco Milá Guilamany, que es el suplente designado por José, vendieron en junio de 1932, ese bloque que quedaba de la propiedad de José Heras, al matrimonio Juan Estruch Torner y Teresa Suñol Gibert, residentes en Suiza, por la cantidad de ciento cuarenta mil pesetas en escritura, más diez mil seiscientas veinticinco pesetas, que le pagan a la Hacienda Pública. Este matrimonio, a los dos años, lo vendió a una tercera persona, por la cantidad de ciento cuarenta y dos mil quinientas pesetas en escritura.   
    Al recibir su herencia, los hermanos Bofill se pasaron cuatro años pidiendo créditos hipotecarios, avalados por sus dos bloques. El uno ya entregado en plena, el otro todavía en nuda propiedad. En febrero de 1921, le venden a Don Jaime Tarradellas Rovira el número 54-56 de su plena propiedad, por noventa y cinco mil pesetas, de las cuales se entregan treinta mil en el momento de la escritura, y las otras sesenta y cinco mil, se las retiene el comprador en su poder, para el pago de los créditos que tenían concedidos los hermanos Bofill Bonay, sobre esta finca 54-56 y sobre la 50-52. El día 11 de diciembre de 1936, fallece D. Jaime Tarradellas, dejando de usufructuaria a su esposa D.ª Antonia Ayet i Colom, y la nuda propiedad a su hija Mercedes Tarradellas Ayet. El bloque de Riera Alta 50-52, fue el único que quedó de la herencia de su abuelo, en poder de los hermanos Bofill Bonay, como nuda propiedad ya que el usufructo permanecía todavía en poder de Francisca Farriols.

ENSAYO BIOGRÁFICO DE JOSÉ HERAS ROLDÓS 1ª PARTE

                                                                         PRÓLOGO    Tengo que empezar este borrador biográfico de José...