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ENSAYO BIOGRÁFICO DE JOSÉ HERAS ROLDÓS 1ª PARTE


                                                                         PRÓLOGO

   Tengo que empezar este borrador biográfico de José Heras Roldós, reconociendo que es muy difícil conseguir documentos fidedignos sobre él, aunque poco a poco vayan emergiendo cada vez más. Prácticamente la totalidad de datos aquí presentados, están perfectamente documentados y contrastados; pero hay unos pocos sin verificar y otros dudosos. Por lo tanto, todo este ensayo está sujeto a correcciones, ampliaciones o anulaciones de unas pocas partes (escasas), no totalmente confirmadas, por falta de autenticidad en las referencias que las avalan. A medida que vayan apareciendo nuevas informaciones que así lo aconsejen, se corregirán. De hecho, el principio de esta experiencia cabía en un folio, basado únicamente en el relato llegado a mis oídos, en el que yo sólo sabía el apellido de su hijo, que era “un tal Heras, amigo de la familia”. No sabía si era con hache o sin ella. No sabía si era con el artículo “Las” o sin él. No sabía si llevaba la preposición y artículo “De Las” o no llevaba nada. Al ir apareciendo documentos, el borrador se ha ido ampliando y engrosando. Otrosí digo, y es que si algún lector, dispone de información o documentación que yo desconozca, agradeceré me la transmita. Este borrador consta de 73 folios y la última corrección introducida en él, es del 2 de febrero de 2026.

   Este estudio está basado en informaciones publicadas en las hemerotecas del diario La Vanguardia de Barcelona, de la Biblioteca de Prensa Histórica del Ministerio de Educación y Cultura y de la Biblioteca Nacional de España, en su Hemeroteca Digital; en el Archivo Municipal de Barcelona; en los almanaques del Diario de Barcelona de diversos años; en el semanario “El Veraz” de San Juan de Puerto Rico; en la tesis doctoral de Dña. M.ª Concepción Chillón Domínguez, sobre el pintor Ramón Martí Alsina; en el estudio de Dña. María de los Santos García Felguera, de la Universidad Complutense de Madrid, sobre la compañía fotográfica “Napoleón”; en datos de la Historia y Arqueología Marítima de la Fundación Histarmar; en datos obtenidos en el Museo del Archivo Diocesano de la Basílica de Santa María de Mataró; en documentos recogidos en la Universidad de Barcelona; en los Registros Civiles y de la Propiedad de Barcelona y de Ibiza, y en el Registro Civil de Coín (Málaga); en el Registro de “Cementiris de Barcelona”; en el Archivo Histórico de la ciudad de Barcelona (AHCB); en el Ayuntamiento de Barcelona; en el Archivo Histórico de Protocolos de Barcelona, del Colegio de Notarios de Cataluña (AHPB); en el Colegio de Arquitectos de Cataluña; en el Registro General de Ultima Voluntad del Ministerio de Justicia de Madrid; en la Dirección General del Catastro del Ministerio de Hacienda; en el Departamento de Inmigración de los E.E.U.U. de América; en el “Portail National des Archives” del Ministerio de Cultura de la República Francesa; en las páginas de genealogía francesa “Geneanet” y “Filae.com”; en la “Association Catalane de Généalogie” de Perpiñán; en el libro “Els Bofill de Viladrau” de la editorial “El Ciervo 96” y otros. Mención especial merece la “Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días” (mormones) en la que he obtenido numerosos y valiosísimos documentos, que me han ayudado a estructurar cronológicamente este ensayo.

   El origen procede de relatos transmitidos de padres a hijos, concretamente de Adela Bonay Carbó y Federico Heras Sagristá, a los hijos de ambos, Evaristo y Filomena Bofill Bonay, que vivieron y formaron parte de esta historia. De estos, a la segunda esposa de Evaristo, Teresa Mercadé Turdiu y de estos tres, a los hijos de Evaristo Bofill Bonay. La hija mayor de Evaristo, Adela Bofill Usac, contó esta historia familiar de forma pormenorizada a su hijo Alejandro, autor de este trabajo.

   Con toda la información fiable, contrastada y documentada, en algunos casos, cabe hacer conjeturas lógicas, a modo de silogismos o proyecciones, ya que de otra forma, sería imposible conocer la trayectoria de D. José Heras Roldós y de las circunstancias que le rodearon; porque con la Ley de Protección de Datos Personales de 1999, es muy difícil (cuando no imposible) a cualquier ciudadano, buscar documentos de sus antepasados y, como digo, no existen muchos escritos públicos sobre este señor, que permitan trazar una biografía perfectamente fiel, amplia y completa de su persona. No está pues, este estudio, absolutamente ajustado a su historia, aunque su intención sea la de ser lo más acertado, documentado y riguroso, con el solo interés de reivindicar su buen nombre, su hidalguía y su generosidad; desmontando así, una larga e interesada ucronía familiar y reubicándole en su merecido puesto, dentro del ámbito y del árbol genealógico de la familia. Aunque sus descendientes no lleven su apellido por circunstancias ajenas a él. A falta de que alguien encargue a investigadores o historiadores profesionales, que hagan una biografía oficial del personaje (algo difícil de imaginar, ya que, una vez consumida toda su herencia tangible, existe un interés de la práctica totalidad de sus descendientes biológicos, en olvidar todo lo que tenga que ver con él y con su hijo Federico Heras) este ensayo contiene lo que yo he encontrado y he podido entretejer hasta ahora.

   Para comprender un poco al personaje y sus hechos, continuamente tenemos que hacer el esfuerzo de intentar retrotraernos a los momentos históricos, políticos, culturales y sociales en que transcurrió su vida. Si no lo hacemos así, y le miramos como una foto fija a todo color, hecha en el actual siglo XXI, no comprenderemos nada de él, de sus actos, ni de las personas que le rodearon. Asimismo, este estudio está plagado de fechas y datos que, para seguir una lectura cómoda, hay que obviar o pasar por alto; pero dentro de los cientos que he podido conseguir, los que aquí aparecen, es porque he creído conveniente no omitir, por si en algún momento han de servir de apoyo o referencia para posterior búsqueda, y las entradas que aparecen en el blog (65) son una mínima parte de toda esa documentación, que la inserto como muestra escalonada en el tiempo, de la estructura documental en la que está basado este ensayo.

   Los números entre paréntesis corresponden a datos y documentos en mi poder. (R.F.) entre paréntesis corresponde a relatos familiares. (C.N.) Certificados de nacimiento. (C.D.) Certificados de defunción. (T.) Testamentos.


 

                                                                           ENSAYO

 

   No se sabe muy bien en qué momento, ni dónde aparece el apellido Heras en España, como ocurre con muchos de los apellidos topónimos antiguos. Hay quien opina que procede de Las Hurdes en Extremadura, o de Guadalajara. Los más, creen que nació en Cantabria, en la Alta Edad Media. Como sea, lo que sí está comprobado, es que hay constancia de que personas con este apellido, habían demostrado su nobleza e hidalguía, en la Real Chancillería de Valladolid, órgano judicial establecido por Enrique II de Castilla en 1371. Aparece este apellido en el libro del “Nobiliario Español”, con esas mismas pruebas de hidalguía. También aparecen ramas de este apellido, ya en la Baja Edad Media, en Galicia, Canarias, Navarra y Aragón. Esta última es, al parecer, la que a nosotros nos interesa. En las tres provincias aragonesas, se pueden encontrar casonas que conservan en sus fachadas, los blasones de los linajes de los Heras y que, aún hoy, están habitadas por sus descendientes. Aquellos eran los Infanzones de Aragón, más tarde llamados Hijosdalgo o Notorios de Sangre. Título nobiliario de rango medio que se heredaba de sus antepasados los Hidalgos, y que difería del de Caballeros Pardos (de inferior categoría) en que este último lo concedía el Rey por privilegio, cuando el anterior se conseguía por antigüedad de linaje y herencia de sus antepasados, en reconocimiento a su valor.

   Con toda seguridad, algunos de los Heras se mudaron del Reino de Aragón al Condado de Gerona. Condado primero, Veguería después, que llegó a acuñar moneda propia, pero que desde que Luis II de Francia “el Tartamudo”, se lo concedió a Wifredo el Velloso en el año 878, estuvo siempre unido al de Barcelona. Hasta que Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, y Petronila de Aragón, heredera al trono aragonés, contrajeron matrimonio a mitad del siglo XII, en 1150 concretamente (boda que se concertó, cuando ella contaba sólo un año de edad) donde se demuestra ya, la supremacía económica, social y militar del Condado de Barcelona sobre el Reino de Aragón. De esta forma se fundó, lo que vino a llamarse “La Corona de Aragón”. En este siglo XII de gran crecimiento económico en la zona oriental de La Corona, fue cuando se produjo una intensa migración de aragoneses a Cataluña. Como colonos unos, como soldados de fortuna otros, como Caballeros Hidalgos los menos. Habida cuenta que los grandes nobles tenían potestad absoluta en las ciudades, amuralladas en su mayoría, pero no en el resto del territorio, este estaba en poder de los señores feudales, que necesitaban de la contratación de Caballeros e Hidalgos, hombres de armas en su mayoría, para mantener sometido al campesinado (cada vez más indignado por la falta de tierras de labranza) y al resto de vasallos, para que pagaran los tributos. Este es el momento, en que creo que varios de los Heras se mudaron a los Condados de Gerona, Osona y Belasú, como parece desprenderse del estudio de una de las ramas; concretamente de la familia Heras del Puig que nos remonta a 1274 en la construcción de la casa Heras d´Adri (1).

   Y de esas Veguerías fueron migrando al resto de Cataluña, donde el apellido Heras es bastante común, ya que, además de estos Heras con más de ocho siglos de antigüedad en Cataluña, durante los siglos XIX y XX, en estas provincias catalanas se han instalado muchas familias Heras, procedentes de otras partes del territorio nacional.

   Los Heras, al igual que los nobles de superior rango, disponían de escudo de armas o blasón. Entre ellos, hay uno con dos leones de sable, puestos en palo sobre campo de oro y bordura de gules. Otro que consta de un muro de plata con una estrella de ocho puntas en la parte superior y en campo de sinople. Otro con dos águilas de oro, puestas en palo, sobre campo de sinople también.

   El de los Heras de Zaragoza tenía dos lobos de azur, puestos en palo, sobre campo de oro y bordura de gules. La mayoría de estos títulos nobiliarios, se fueron perdiendo en el siglo XVIII con la Ilustración y la llegada de los Borbones, al tener que pagar a la Hacienda Pública por trasmitirlos a los descendientes.    
   Una vez ubicados, para ver con perspectiva de pasado al personaje, podemos dedicarnos a su persona, sobre la que repito, se dispone de poca documentación, entre otras cosas, porque si de algo se puede estar seguro, es de su discreción, su señorío y buenas maneras. Además, los pocos documentos existentes, tuvieron que sobrevivir a una quema de conventos en 1835 y a una guerra civil, un siglo más tarde, con quema de iglesias y bombardeo de instituciones, que dejaron al país sin la mitad de documentos históricos que, en mi caso, me ha imposibilitado conseguir alguno de ellos, por haberse destruido. 
   Nacido José Heras i Roldós en la ciudad de Barcelona, en el seno de una familia católica. Hijo de Antonio Heras. Cerrajero barcelonés que nació a finales del siglo XVIII, probablemente al empezar la década de 1790. Antonio estaba casado con la señora Gracia Roldós, de la familia Roldós, de Vilassar de Mar, en la costa cerca de Barcelona a unos 7 Km. al sur de Mataró. Antonio Heras tenía una hermana mayor: Josefa. Nació alrededor de 1775, y casó con Francisco Mitjavila Basté en enero 1797. La familia Heras, estaba emparentada también con las familias Vila, Badía y Abellá. Todas estas familias, poseían terrenos de labranza en las afueras de Barcelona, camino de la cercana población de Vila de Gràcia, heredados de generaciones anteriores y arrendados a aparceros, o trabajados por ellos mismos, como en el caso de algún Mitjavila. Para hacernos una idea del momento histórico en que nació Antonio Heras, basta recordar que, en esa década, Luis XVI, rey de Francia y de Navarra y su esposa María Antonieta de Austria, fueron guillotinados después del asalto a las Tullerías, proclamándose la Primera República Francesa. O un poco más cerca, aquí en España, D. Manuel Godoy, personaje turbio y conspirador donde los haya (apodado irónicamente "Manolo Primero" por su relación con la reina) de origen hidalgo también, como Primer Ministro y Secretario de Estado de Carlos IV (el rey cornudo) iba preparando el terreno, para que Napoleón Bonaparte nos invadiera en 1808 y obligara a Carlos IV, junto a su hijo Fernando VII "El Felón", a abdicar en favor de su hermano José I Bonaparte, más conocido como “Pepe Botella”. Todo lo cual condujo al debilitamiento en nuestros virreinatos y provincias de ultramar, por incapacidad y vacío de poder en la Metrópoli. 
   Según consta en su certificado de defunción, José Heras Roldós nació en Mataró en el segundo semestre de 1824, o primero de 1825. Efectuada una rigurosa búsqueda en los Libros Sacramentales de la Basílica de Santa María, única iglesia existente esos años en Mataró, entre los años 1810 y 1850, los resultados han sido negativos. Comprobando así mismo, que no faltan inscripciones de ninguno de los años rastreados. En sus testamentos y en el resto de documentos a él referidos dicen, sin embargo, que era natural y vecino de la ciudad Barcelona. Por lo tanto, podemos concluir que la naturaleza inscrita en su certificado de defunción es errónea. Quien compareció en el Juzgado para informar de la defunción y dar los datos del difunto, no fue un familiar ni un amigo; fue D. Manuel Lucas empleado de la Funeraria Ferrán de la calle de La Paja 8, donde se compró su ataúd y se encargaron de todos los actos y trámites para el sepelio, por lo que es muy posible el error. En la inscripción de su boda, realizada el día 23 de diciembre de 1848, además de insistir en que es natural de Barcelona, dice que tiene 24 años, por lo que, con toda seguridad, podemos aseverar que nació en la ciudad de Barcelona la segunda mitad del año 1824.
   Era el cuarto de cinco hermanos: Francesc d´Assís, Esteva, Matilde, Josep y María del Carme (2).

   El mayor, Francisco de Asís Heras Roldós, nació en Barcelona en 1813. Se hizo cerrajero, como su padre. Falleció con 58 años de parálisis general (sífilis) en noviembre de 1871, siendo soltero.

   Su segundo hermano, Esteban Heras Roldós, nacido en 1820. De profesión carpintero, casó con la señora Ana Vallcorba Rogés en 1845. Con ella tuvo, al menos, seis hijos: Rosa, nacida en 1845 y fallecida en 1907, soltera. Francisco, nacido en abril de 1847, casado con María Mérida (natural de Granada) y fallecido en febrero de 1891 de parálisis general. Enrique Ramón Joaquín, nacido en Barcelona en octubre de 1848 y fallecido de niño. Joaquina, nacida en 1852 y fallecida en 1856 con tres años y medio. El segundo Enrique, nacido en 1854 en San Gervasio de Cassolas, agente teatral primero, comerciante después. Casado con Antonia Domenech Puig. Falleció en Barcelona de fiebres tifoideas con 38 años, dos días antes que su padre Esteban y en el mismo domicilio, en el mes de agosto de 1892. Los funerales por ambos se celebraron el 8 de agosto en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, en la Diagonal. El sexto y último hijo de Esteban fue Antonio (en la familia se le conocía por su tercer nombre de Ramón) nacido en octubre de 1859, actor de teatro (3) (4) casado con María Durán y fallecido en marzo de 1909 (5) (6). Esteban Heras Roldós falleció de cáncer de estómago en 1892, con 72 años, siendo ya viudo desde hacía cinco años.
   La tercera hermana de José: Matilde Heras Roldós, nació en 1822. Casó en 1858 con José Urell Turuñó, carpintero. Con él tuvo dos hijas: Gracia, nacida en 1858, casada con Vicente Badía Ribas, y Carmen, nacida en 1863, casada con Napoleón Fernández Tiffon. Matilde Heras Roldós falleció de pulmonía en 1901, con 79 años, siendo ya viuda hacía diecisiete años. 
   La hermana más joven de los cinco, María del Carmen Heras Roldós, nació en el año 1834 y falleció siendo soltera, en abril de 1886, de una afección orgánica del corazón. 
  José fue el más longevo de los cinco. Cuando nació, hacía diez años que se había expulsado de España, al gabacho invasor.
  En el curso académico 1840-1841, con 17 años, recibió un premio entre los alumnos del primer año en la Universidad de Literatura e Historia de Barcelona (7). Su primera profesión fue la de cerrajero igual que su hermano mayor y su padre. La ejerció hasta los 38 años, con una etapa intermedia, en la que se vio obligado a trabajar de jornalero y, por lo visto, con ciertos aprietos económicos. Ubicándonos de nuevo en la década de su nacimiento, podemos citar, entre otros hechos, la invención de la fotografía y la declaración de independencia de las provincias de Venezuela, Perú, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua y Méjico entre otras.  
   Para conocer parte de la procedencia del patrimonio de los hermanos Heras Roldós, basta con entrar en el Registro Histórico de la ciudad de Barcelona (8) donde, el 5 de diciembre de 1857, consta en el catálogo de fondos privados y personales, con el número de registro municipal RM.82, que los hermanos Heras se ven obligados, por expropiación forzosa, a vender con carácter perpetuo, unos terrenos heredados de su padre, Antonio Heras. Se los venden a la sociedad anónima “Camí del Ferro del Centre” (también llamada Sociedad Anónima del Ferrocarril del Centro) sección de Barcelona a Mataró. Por esta expropiación obtuvieron el 3% de su valor. Los terrenos eran colindantes con la Riera d´en Malla;

ENSAYO BIOGRÁFICO DE JOSÉ HERAS ROLDÓS 1ª PARTE

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